Articulo

Actividades de la vida diaria AVD indicadores de fragilidad

La persona que posee su capacidad funcional plena es aquella que puede valerse por sí misma. El concepto de capacidad funcional es muy amplio, sin embargo generalmente es asociado con un determinado grupo de actividades específicas, las denominas AVD. Estas últimas determinan el límite de la discapacidad más evidente dada por la falta de independencia en el cuidado o autocuidado. Este parámetro práctico y sencillo para evaluar la discapacidad; también es utilizado para evaluar fragilidad, ya que como vimos anteriormente, la fragilidad es un factor de riesgo para la discapacidad. Asimismo las Actividades Instrumentales de la Vida Diaria las (AIVD), las cuales son más complejas al requerir un mayor nivel de habilidad en su ejecución como son hablar por teléfono, utilizar medios de transportes, etc.; suelen preceder al deterioro de las AVD, por este motivo muchos autores proponen las AIVD para ser utilizadas como indicadores de discapacidad y por lo tanto de fragilidad. Otros autores opinan que el deterioro de las AIVD ya es un marcador que la discapacidad ha comenzado.
La presencia de otros síndromes geriátricos ya estudiados en otras unidades, agrupándolos como ayuda mnemotécnica bajo la letra “I” como la inmovilidad, incontinencia, isla (aislamiento), etc. suelen estar muy relacionados con la existencia de la discapacidad en sí misma más que con el riesgo de desarrollarla.

Fragilidad implica vulnerabilidad y riesgo de deterioro y, por lo tanto, necesidades de prevención y cuidados. Todo anciano frágil es entonces vulnerable y es en donde se debe actuar, sin esperar que la enfermedad o los accidentes se produzcan.
En el estado de fragilidad, desde el punto de vista médico se produce un deterioro en las reservas fisiológicas del individuo, que lo hacen vulnerable y alteran su capacidad de respuesta al estrés. También se puede llegar a un estado de fragilidad por influencias específicamente sociales, como las mencionadas en el cuadro expuesto.
Los indicadores de fragilidad y vulnerabilidad incluyen las AVD y AIVD como un métodos sencillos y fáciles de identificar.
El encare de situaciones de fragilidad se basa en la respuesta “Gerontológica”, que incluye la valoración gerontológica y el manejo basado en problemas por un equipo multi e interdisciplinarios, requiere la formación especializada en geriatría y gerontológica para su correcto abordaje.
 

La importancia de estudiar Geriatría y Gerontología
Para hacer frente al envejecimiento poblacional y dar respuesta a las necesidades de servicios y cuidados que aumentan día tras día. En España, en el año 2050, las personas mayores de 65 años representarán más del 30% del total de la población. Los octogenarios llegarán a superar la cifra de cuatro millones. En el caso de América Latina, la población mayor de 65 años será el doble en el 2050.
Un enfoque integrado en la atención a la salud y el bienestar de las personas mayores sólo es posible si se vertebra en los distintos procesos de formación, correspondientes a la diversidad de perfiles profesionales y de niveles formativos implicados, tanto en la formación inicial como en la formación continua”1
1 Plan de Acción Internacional de Madrid sobre el Envejecimiento (MIPAA, 2004), España.

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