Articulo

Calidad de vida de las personas mayores

En 30 años la cantidad de trabajos publicados acerca de la calidad de vida han aumentado en forma exponencial. Sin embargo, las polémicas al respecto siguen existiendo.
Como señala Fernández — Balíesteros, desde una perspectiva semántica, el término “calidad” hace referencia a ciertos atributos o características de un determinado objeto (la vida), y a su vez, la “vida” supone una amplia categoría que incluye a los seres vivos. El problema, es que la vida puede ser analizada desde distintas perspectivas y, por tanto, la calidad de vida ha de ser — necesariamente- multidisciplinar.
A la hora de definir el concepto de calidad de vida, dos grandes polémicas están siendo debatidas:

  1. De una parte se postula que la calidad de vida hace referencia, exclusivamente, a la percepción subjetiva que el (los) individuo(s) tiene(n) sobre ciertas condiciones mientras que otros, por el contrario, consideran que la calidad de vida ha de comprender tanto condiciones subjetivas (relativas a la valoración o la apreciación que el sujeto tiene sobre distintas condiciones de la vida), como objetivas (esas mismas condiciones pero evaluadas de forma independiente al sujeto).
  2.  Por otra parte también se cuestiona si la calidad de vida debe ser medida por cada sujeto (de acuerdo a los parámetros que cada uno considere necesario) o se puede establecer una calidad de vida general para todos los sujetos.

En cuanto a la primera polémica utilizar una postura reduccionista, empobrecería y hasta desvirtuaría el concepto de calidad de vida. Los hechos que le ocurren a los seres humanos son objetivos, pero a su vez la conciencia y la reflexión sobre ellos es un concepto subjetivo.
Respecto al segundo punto como hemos visto las necesidades básicas humanas son de carácter bastante general, por lo tanto es probable que no exista mucha disparidad entre los componentes de la calidad de vida atribuidos por distintos seres humanos. Sin embargo se debe considerar que algunos componentes tienen mayor peso de acuerdo al momento de la vida, por ejemplo la salud en los jóvenes (que la poseen) es un factor menos importante que el trabajo y las relaciones sociales, mientras que para los mayores (que temen perderla o que en parte la han perdido), cobra un papel relevante por encima de los otros factores.
Deberíamos entonces centrar la “calidad de vida” como un concepto en el que se junten el bienestar social y de confort y ese otro tipo de bienestar, el psicológico, que se basa en el estado de ánimo, en la satisfacción por la vida y lo que ella nos ha dado. Y en un tercer punto, el bienestar subjetivo, que añade el aspecto de autoestima y salud percibido por uno mismo.
Lo que podemos concluir es que más allá de estas polémicas, la calidad de vida se expresa en distintos contextos, en este concepto se integran distintos componentes o condiciones-cuyo peso o importancia varía en función de una serie de parámetros personales (como la edad o el género) o sociales (como las condiciones socioeconómicas o educativas). Pero además la calidad de vida tiene una gran relevancia, no sólo científica sino también social, ya que se viene utilizando como el objetivo por excelencia del estado de bienestar y, más aún, de las políticas socioeconómicas de todo estado moderno y democrático, y de cualquier signo político.
La vejez supone la pérdida o disminuciones de las condiciones o ingredientes que comúnmente están involucradas en la vida y que, por tanto, la calidad de vida de los mayores se resiente. Estas pérdidas o duelos pueden ser reales, posibles (Pérdida del respeto y del cariño de la gente, pérdida de la capacidad mental) o fantaseadas (pérdida de la independencia, abandono del hogar—geriátrico-). De cómo se elaboren esos duelos surgirá una reelaboración del concepto de sí mismo y de su identidad personal, si el proceso es positivo se tenderá a una buena calidad de vida y si es negativo existirá
malestar físico y mental. Las políticas sociales encaminadas a la atención de adultos mayores tienen, precisamente, el objetivo de mejorar su calidad de vida, potenciando los recursos personales y sociales.
Tanto desde una perspectiva teórica como empírica, las condiciones que parecen integrar la calidad de vida de los adultos mayores, son las siguientes: la salud (tener buena salud), las habilidades funcionales (valerse por sí mismo), las condiciones económicas (tener una buena pensión y/o jubilación), las relaciones sociales (mantener relaciones con la familia y los amigos), la actividad (mantenerse activo), los servicios sociales y sanitarios (tener buenos servicios sociales y sanitarios), la calidad en el propio domicilio y del contexto inmediato (tener una buena vivienda propia y calidad en el medio ambiente), la satisfacción con la vida (sentirse satisfecho con la vida) y las oportunidades culturales y de aprendizaje (tener oportunidad de aprender cosas nuevas).

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