Articulo

Complicaciones frecuentes de los ancianos encamados (en cama)

Cuando al geriatra se le plantea el problema de indicar el reposo absoluto del anciano en cama por algún tipo de afección, tiene que cuestionarse la ecuación: ventajas - riesgos de complicaciones.
 El reposo absoluto disminuye el vigor del paciente, crea dependencia y provoca cuadros depresivos.

Las complicaciones más frecuentes del paciente acostado son:

Pulmonares

  • Tromboembolismos: La posición horizontal lentifica la corriente circulatoria venosa, predisponiendo a la formación de trombos que al desprenderse, viajan por el sistema circulatorio (émbolos) impactando en el pulmón. Los sitios de origen de los trombos suelen ser los miembros inferiores o la región pelviana.
  • Una ligera taquicardia (aceleración del ritmo cardíaco) o la disnea (falta de aire) pueden ser las únicas manifestaciones clínicas de esta afección que puede provocar la muerte.
  • Neumopatías: Los ancianos, por la disminución de la movilidad de la caja torácica y de las defensas orgánicas, tienen tendencia a que las secreciones bronquiales se acumulen y consecuentemente al ingreso de virus o bacterias generando neumopatías.
  • El reposo en cama incrementa este riesgo. Los ejercicios kinésicos, la tos asistida y la movilización precoz pueden prevenir las tan temidas enfermedades pulmonares infecciosas.

Homeostáticas

  • Deshidratación: El adulto mayor tiende a ingerir poca cantidad de líquido. El centro de la sed está ubicado en el cerebro y se postula que los déficits circulatorios serían los responsables de la disminución de la sed en las personas mayores.La incontinencia urinaria provoca conflictos de orden psíquico en numerosos ancianos quienes, erróneamente, deciden disminuir la ingestión total diaria de líquidos para evitarla. Cuando el paciente se enferma y va a la cama, sobre todo si vive solo o es mal asistido, la incorporación de líquidos disminuye aún más, con la consecuente deshidratación. Si la enfermedad que padece se acompaña de vómitos o diarrea, la gravedad del cuadro clínico es mayor.
  • Hipotermia: Los adultos mayores regulan mal la temperatura corporal.La inmovilidad del paciente que guarda cama, favorece la disminución de su temperatura y lentamente se produce la hipotermia, sin que habitualmente se presenten síntomas sugestivos de esta complicación. El cuidador de ancianos controlará con sus manos la temperatura corporal de los ancianos que asiste. En caso de detectar una frialdad sugestiva de hipotermia, calentará lentamente con frazadas y alguna bebida caliente al paciente y dará aviso a los familiares o al médico.

Osteoarticulares

  • Contracturas: Las posiciones anómalas para calmar dolores, dan lugar con el tiempo a contracturas y sus consecuencias, las deformidades articulares.
  • Úlceras por presión: Son el resultado de la presión prolongada entre una prominencia ósea con otro elemento: pliegues de las sábanas, otras prominencias óseas, etc.
  • Las úlceras por presión suelen implicar una asistencia negligente del paciente. En este aspecto el cuidador cumple un rol fundamental con su asesoramiento, control permanente, rotación, colocación de almohadillas, etc.

Urológicas

  • Incontinencia urinaria: La permanencia en cama aumenta el riesgo de incontinencia urinaria.

Gastroenterológicas

  • Constipación: Es una consecuencia frecuente de la inmovilidad en pacientes encamados y condiciona la formación de bolos fecales

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