Articulo

Cuidadores de ancianos, por qué estudiar y formarse?

Hoy, el cuidador que egresa de los cursos es un recurso humano apto para la atención de los envejecientes. Pero con la aptitud no alcanza, es necesaria la actitud adecuada para el cuidado.
La actitud incluye expresamente el vínculo que se establece con los envejecientes y el manejo del mismo. Es en relación con esta vinculación donde se encuentra el mayor conflicto que viven los cuidadores.

Es prioritario incluir la subjetividad del cuidador, su sentimiento interior en relación con él o los ancianos que cuida, en el proceso de formación del recurso y posteriormente en su actualización permanente. De esta manera la actitud y la aptitud crecerán juntas dándole calidad a la prestación profesional que brinden.
El cuidador necesita resolver cotidianamente situaciones como las siguientes:

  • La angustia que genera la atención de enfermos terminales.
  • La muerte de los ancianos queridos.
  • Las carencias afectivas que tienen algunas personas mayores.
  • La presión permanente que los enfermos con deterioro cognitivo producen.
  • La culpa por las propias reacciones de agresión hacia los envejecientes que la tarea puede generar (inclusive hasta el deseo de que el paciente muera).
  • La presión familiar constante.

Todas estas situaciones conflictivas necesitan una descarga, necesitan poder ser expresadas, pensadas, elaboradas y objetivadas.


La formación permanente de los cuidadores y su actualización profesional, se transforma en un instrumento básico facilitador para comprender lo que ocurre en su trabajo cotidiano.

Solamente adquiriendo conocimientos, el cuidador puede transformarse en un recurso humano calificado para el cuidado de otros seres humanos. Con la capacitación se comprenden los motivos de las actitudes de los adultos mayores y también la razón de sus sentimientos.


Los cursos, seminarios, jornadas y talleres, etc. ofrecen momentos de ajuste y de reflexión. Desde Gerontologica.com te sugerimos el Curso de Cuidadores de Ancianos que te brindará los conocimientos básicos necesarios para el cuidado del adulto mayor, otorgándote las herramientas teóricas con videos explicativos que te ayudarán en brindar una asistencia adecuada.

En otros términos, la adecuada relación cuidador-anciano, depende de su formación y posterior capacitación permanente, única forma de acercarse a una optimización de la calidad de atención.

Entendamos que la calidad de esta relación nunca deberá confundirse con sus desvíos como son: la sobreprotección de los mayores, el mimo por el mimo, la generación de dependencias y el “síndrome del que cuida nonitos”.

Respecto de la relación cotidiana en sí misma se podrá simplificar en el concepto de: “relación afablemente respetuosa mediada por una dedicación al cuidado que se asienta en lo actitudinal – vocacional, y que conduce a la armonía y al crecimiento ético - espiritual por parte del cuidador y del anciano a su cargo”.

Así como la madre cuida y vela por su hijo, el cuidador cuida y vela por sus ancianos diariamente.

Es muy difícil que aquel que logró establecer óptimas relaciones con los ancianos en la práctica del arte de cuidar de los mayores, y más aún si se capacitó para ella, pueda abandonar definitivamente esta tarea: “el cuidar se extraña”.
  

Este material fue extraído del Curso de Cuidadores de Ancianos de Gerontologica.com

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