Articulo

Demencia: Prevención

La evidencia acumulada hasta la fecha procedente de estudios observables nos permite definir con cierta claridad que el desarrollo de hábitos saludables por parte de los sujetos actúa cómo factores protectores para evitar o enlentecer el desarrollo de demencia.
El ejercicio físico, el entrenamiento cognitivo, hábitos de sueño regulares, una vida social activa, una dieta sana, así como el cuidado del estado de ánimo y evitar situaciones de estrés, son los factores relacionados con el estilo de vida que permitirían enlentecer el desarrollo de demencia y son especialmente aconsejables a la población en general.
En nuestro cerebro hay vasos sanguíneos y el ejercicio previene el daño cerebrovascular de la misma manera que beneficia nuestro sistema circulatorio, además de ser un factor de protección para una demencia futura. El ejercicio libera sustancias que son buenas para las conexiones cerebrales, como la serotonina, y hormonas que generan estados de ánimo placenteros, como las endorfinas.
Otro factor protector del cerebro son los ejercicios mentales. En esta categoría se pueden incluir todas las actividades que sean desafiantes para el cerebro, como aprender un idioma o hacer juegos relacionados con el lenguaje. Como todo órgano, el cerebro si no se usa, se atrofia. Las funciones cognitivas deben ser estimuladas, con cualquier juego o actividad que el sujeto encuentre placentera. Una buena forma de entrenar el cerebro es meditar, leer o realizar actividades musicales como cantar, tocar instrumentos o bailar.
Llevar una vida social y cultural activa previene el deterioro cognitivo, ya que el retraimiento o el aislamiento social no es bueno para nuestro cerebro.
Por último, la alimentación también influye, ya que el déficit de nutrientes como las vitaminas B3, B6 y B12, el ácido fólico y el omega 3 causa pérdida de memoria, deterioro que se resuelve reponiéndolos.
La Prevención Primaria tiene por objetivo evitar o retrasar la aparición de síntomas demenciales. Esto se consigue disminuyendo la exposición o efectos de los agentes causales y de los factores de riesgo y aumentando y promoviendo los factores protectores frente al proceso patológico.
Un aspecto interesante de la prevención primaria es el concepto de “Reserva Cognitiva”, el cual sugiere el cerebro es capaz de tolerar cierta cantidad de lesiones sin que aparezcan síntomas. Las personas con más «reserva» pueden tolerar más cantidad de «enfermedad» y por tanto la expresión clínica puede retrasarse, a veces incluso diferirse, tanto que no llegue a manifestarse en la vida (el cerebro de un tercio de las personas mayores de 80 años que mueren sin demencia, tienen hallazgos típicos de enfermedad de Alzheimer). 

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