Articulo

Fases psicológicas del enfermo terminal

Partiendo del hecho de que el enfermo terminal tiene información y conoce el alcance de su enfermedad, la Dra. Klüber Ross distingue las siguientes fases de este proceso:
Fase de negación - aislamiento
Se niega a admitir su enfermedad. Conducta que en ocasiones se extiende a la familia. A veces la negación hace que la persona se evada en actividades triviales y se aísle encerrándose en sí mismo. Frases típicas son: “no me puede pasar esto a mí”; “los médicos se equivocan”; “los aparatos están rotos”. Un hecho paradójico es que en ocasiones el enfermo se ve obligado a negar la condición mortal de su enfermedad, porque percibe que su familia o incluso el personal sanitario que está a su alrededor, necesita negarla.
Fase de resentimiento - irritación
Al no poder mantener la negación aparecen estos sentimientos y la persona se muestra muy exigente y con una importante ansiedad. El enfermo se considera víctima injusta del destino. En este período son irascibles, exigentes, caprichosos, rebeldes, insolentes, reivindicativos.
Fase de la negociación - regateo
El enfermo acepta el problema y hace convenios en relación con su enfermedad. Afronta lo que ocurre, pero a la vez “pide” un aplazamiento para solucionar algún asunto pendiente. Se recurre a la oración y es una etapa muy difícil ya que la persona reconoce por primera vez que una enfermedad mortal le está sucediendo a él.
Fase de la depresión
Terminada la negociación el enfermo se aflige y lamenta las ocasiones perdidas en la vida. La persona se aísla y aparecen síntomas depresivos (tristeza, aislamiento, falta de energía, de apetito, de sueño). En este período suelen producirse suicidios. El enfermo se lamenta por cosas pasadas y también llora pérdidas futuras y comienza a desprenderse de todo.
Fase de aceptación
Cuando acepta que va a morir pronto suele aparecer (aunque nos pueda sorprender) una profunda paz y tranquilidad y la persona ya solo desea morir sosegada y dignamente. Disminuyen sus intereses y aparece un deseo de estar solo. A esta fase se llega más rápidamente cuando la persona ha tenido una vida más plena y realizada.
No siempre se suceden las etapas del modo secuencial descrito. Las reacciones particulares varían en función de variables psicológicas, sociales, económicas o religiosas. Resultan especialmente importantes nuestro tipo de personalidad y nuestra edad. Enfrentamos esta crisis de la forma en que enfrentamos otras crisis en la vida.
A pesar de todo, las fases descriptas son un patrón de gran utilidad para comprender las reacciones y las conductas de numerosos enfermos terminales a los que podemos acompañar.
Al comprenderlos estamos facilitando que acepten la vida que llevaron y la muerte. Contribuyendo a la posibilidad que el enfermo terminal logre la paz y la aceptación que suponen una muerte digna.


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