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Parkinson

Fuente: https://canitas.mx/

¿Cómo empieza el Parkinson en el adulto mayor? Síntomas del Parkinson en sus inicios

El Parkinson es una enfermedad que avanza rápidamente con el paso del tiempo, así que es muy importante diagnosticarla a tiempo para que la persona afectada pueda tener una mejor calidad de vida y evitar que la condición empeore.

Para lograr esto se deben conocer los síntomas iniciales del Parkinson. Estos son:

  • Pérdida del olfato.

  • Temblor en las manos, el mentón o los pies cuando el adulto mayor está en reposo.

  • Voz ronca o baja.

  • Escribir con letras pequeñas.

  • Trastorno del sueño acompañado de movimientos fuertes e inesperados.

  • Espalda encorvada.

  • Desmayo o mareo.

  • Estreñimiento o hacer mucho esfuerzo al momento de defecar.

  • Problemas para moverse o caminar. En este caso el abuelo puede sentir la rigidez de los músculos y muchas veces los pies suelen pegarse al suelo.

  • Falta de parpadeo y expresión facial. Esto hace que la persona generalmente sea vea triste, serio o enojado.

Si el adulto mayor a tu cargo presenta alguno de estos síntomas, te recomendamos que lo lleves lo antes posible a un especialista. De esta forma podrá seguir un tratamiento que lo ayude a sobrellevar esta situación y a adaptarse a ella. Aunque esta enfermedad no tiene cura, no le quita la vida a las personas, por lo que pueden vivir su día a día si logran controlar dicha condición.

¿Cuáles son los diferentes tipos de Parkinson en el adulto mayor?

Existen varios tipos de Parkinson, los cuales se diferencian por la causa de su aparición. Pues todos cumplen con la mismas características y síntomas sin importar su origen. Estos se clasifican de la siguiente manera:

Parkinson primario

En este primero grupo se encuentran los tipos de Parkinson que aparecen de la nada, es decir, sin existir una patología previa que lo cause. Estos son:

  • Familiar o genético: A pesar de que es bastante raro, el adulto mayor puede desarrollar esta enfermedad si existió algún caso en su familia.

  • Asociado a otros procesos neurodegenerativos como el Alzheimer o Atrofia.

  • Idiopático o esporádico: Ocurre cuando no existe una base genética con esta condición, siendo el más común de todos los tipos.

  • Trastornos genéticos que pueden producir síntomas del Parkinson algunas veces: En este caso se destaca la enfermedad de Wilson, una patología que provoca la acumulación excesiva de cobre en los órganos. Sus síntomas incluyen mala coordinación o movimientos no controlados.

  • Otros trastornos de origen vascular como la parálisis cerebral.

Parkinson secundario

A diferencia del primer caso, este tipo de Parkinson se origina cuando existe alguna patología, por el consumo de ciertos medicamentos o cuando la persona se expone ante productos tóxicos. En este grupo se incluyen:

  • Enfermedades metabólicas.

  • Traumatismo craneal repetido: Este tipo es muy común en aquellas personas que reciben golpes de manera frecuente por caídas.

  • Parkinsonismo inducido por medicamentos: Existen algunos medicamentos que tienen la capacidad de provocar los síntomas del Parkinson. Un ejemplo de ello son los neurolépticos y antipsicóticos que se utilizan en el tratamiento de ciertas enfermedades mentales. También se incluye la alfa-metildopa para la hipertensión arterial y algunos antieméticos para los vómitos. Muchas veces los síntomas desaparecen al dejar de tomar el fármaco.

  • Enfermedades infecciosas o post-infecciosas: El Parkinson puede surgir a raíz de una neurosífilis, una enfermedad casada por la bacteria de la sífilis. Dicha condición se puede manifestar entre 10 ó 20 años después de que la persona fue infectada.

  • Exposición a toxinas: Las personas que se encuentran en constante exposición a pesticidas y herbicidas tienen mayores probabilidades de desarrollar esta enfermedad en un futuro.

Diagnóstico y tratamiento del Parkinson en el adulto mayor

Desafortunadamente es muy difícil diagnosticar el Parkinson cuando está en su etapa inicial, ya que sus síntomas se pueden confundir con el de otras enfermedades. Por ello, el neurólogo deberá estudiar la historia clínica del paciente, además de practicarle un examen físico y neurológico y vigilar sus síntomas. De igual manera es importante que el adulto mayor se haga un análisis de sangre para destacar la existencia de otra patología que pueda causar los síntomas. Muchas veces estas herramientas son suficientes para saber si la persona padece este problema, pero en algunos casos el especialista puede solicitar una tomografía computarizada que explore el transportador de dopamina.

Es importante destacar que el diagnostico puede tardar, por lo que es muy probable que el médico le pida al paciente que asista a consultas de seguimiento. De esta manera el neurólogo podrá evaluar el estado de la persona según la evolución de los síntomas.

Tratamiento del Parkinson en el adulto mayor

Una vez diagnosticado el Parkinson, el abuelo deberá someterse a ciertos tratamientos. Como lo mencionamos anteriormente, esta condición no tiene cura, pero la rehabilitación y los medicamentos podrán ayudarlo a controlar los síntomas. En caso de que la persona esté en una etapa avanzada, lo más probable es que el especialista recomiende una cirugía.

Medicamentos

Los fármacos son una opción ideal para controlar los síntomas del Parkinson, sobretodo los que están relacionados con los temblores y los movimientos. Entre los más utilizados se encuentran:

  • Levodopa: Esta sustancia está especialmente indicada para tratar la bradicinesia y la rigidez. A pesar de que es el más efectivo de todos, puede causar algunos efectos secundarios como vómitos, náuseas, somnolencia y alucinaciones.

  • Selegilina: La función principal de este medicamento es la de aumentar la producción de la dopamina para mejorar la función motora del adulto mayor.

  • Amantadina: Es de gran ayuda para controlar los movimientos involuntarios, pero puede provocar insomnio y confusión.

  • Anticolinérgicos: Al igual que la levodopa, se utiliza para aliviar tanto la rigidez como la bradicinesia. Puede causar la aparición de ciertos efectos secundarios como estreñimiento, retención urinaria y sequedad en la boca. Por esta razón, no se recomienda su uso si no es necesario.

Rehabilitación física

El mantenimiento de las funciones motoras es muy importante para lograr que los síntomas disminuyan y así ayudar a mejorar la calidad de vida del adulto mayor. En la rehabilitación se incluyen una serie de ejercicios muy fáciles para fortalecer los músculos y mantener la movilidad de las extremidades.

  • Manos: Para ejercitar esta parte del cuerpo se recomienda mover las muñecas en forma de círculo. También se pueden colocar los codos presionando el abdomen junto con las palmas hacia arriba y cerrar y abrir las manos.

  • Hombros y brazos: En este caso se debe encoger los hombros hacia arriba por unos segundos y descansar. Por otro lado, para ejercitar los brazos es importante elevarlos lo máximo posible e inclinarlos hacia atrás y hacia delante.

  • Pies: Se puede apoyar la planta de ambos pies en el suelo y después levantar y bajar las puntas de los mismos a un ritmo rápido.

  • Cuello: Para realizar este ejercicio la persona debe estar sentada en una silla con la espalda recta. Después mover la cabeza hacia delante y hacia atrás. También puede inclinar la cabeza a la izquierda o derecha.

  • Piernas: Al estar sentado en una silla el adulto mayor puede levantar y bajar las piernas, imitando el movimiento que se realiza al caminar.

Aunque son ejercicios muy fáciles, te recomendamos que estés junto al abuelo al momento de hacerlos. Ya que el Parkinson lo limita físicamente y puede tener problemas al momento de realizarlos.

Cirugía

Las intervenciones quirúrgicas no son muy utilizadas para tratar esta enfermedad, por lo que sólo un 5% de los afectados reciben una cirugía. Uno de sus requisitos es que la persona debe ser mayor de los 70 años de edad y debe tener un diagnóstico confirmado. Además de esto, también se toma en cuenta el efecto que hacen los medicamentos y la gravedad de la incapacidad funcional de la persona, es decir, si ya no puede caminar, levantar los brazos, etc.

Según el estado de salud del abuelo, se puede elegir entre dos técnicas: estimulación eléctrica y palidotomia. La primera de ellas consiste en enviar impulsos eléctricos al cerebro para reducir lo síntomas, mientras que en la palidotomia se crea una cicatriz al destruir uno de los núcleos del cerebro conocido como globo pálido. Esto hace que la actividad cerebral de dicha zona se vea disminuida para así aliviar los síntomas de rigidez y temblor.

Logopedia

Uno de los síntomas del Parkinson en el adulto mayor son los problemas del habla. Bajo esta condición la persona de la tercera edad tiende a hablar en voz baja y no puede articular las palabras correctamente. Debido a esto, es posible que el neurólogo recomiende una terapia de logopedia donde el adulto mayor siga un entrenamiento vocal o reciba directamente una terapia del habla para ayudar a reducir dichos síntomas. La musicoterapia es una alternativa igual de efectiva que ésta.

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