Articulo

Proceso de duelo de la familia del adulto mayor

Al igual que el anciano terminal atraviesa las distintas fases para llegar a la aceptación de la muerte, la familia realiza el mismo recorrido, pasando por negar la enfermedad yendo de médico en médico, en curandero, gastando dinero que muchas veces no posees, luego pasan a al enojo con la vida, preguntándose ¿porque como familia deben atravesar esta enfermedad? ¿Por qué el abuelo, esposo o quien sea es familiar está enfermo si no se merece, que siempre llevo una vida intachable? Cuando puedan superarse la ira, el resentimiento y la culpabilidad, entonces la familia pasará por una fase de dolor preparatorio, igual que lo hace la persona moribunda, para luego llegar a la aceptación de la muerte y la pérdida.
Este recorrido es importante que se genere dado que facilita el proceso de vivir-morir logrando tener una muerte en paz, sin embargo, en ocasiones el proceso de muerte es tan rápido que no dan los tiempos para vivir las etapas. Siendo esto generador de mayor culpa, tristeza y sufrimiento.
Las emociones y sentimientos más frecuentes que se dan en una familia que acompaña a un adulto mayor en el proceso de vivir-morir tienen que ver con la tristeza, angustia, dolor y en ocasiones culpa. Lo más frecuente, como se vio en clases anteriores, es que la gente tiende a disimular sus sentimientos ante el familiar enfermo, a intentar mantener una cara sonriente y una apariencia de falsa alegría que tarde o temprano habrá de venirse abajo obstaculizando el proceso de morir.
Es recomendable que los integrantes de la familia se tomen un tiempo de reflexión para reconocer sus propias emociones, luego compartan las emociones que perciben, de manera gradual entre sí y con el mismo anciano dado que facilita el canal de la comunicación de esta forma afrontarán la realidad de la muerte inminente y llegarán a aceptarla juntos. Hay que desterrar la idea de que si los familiares se preguntan por sus propias emociones y se toman un tiempo para sí están siendo egoístas o le están restando tiempo de atención, se da todo el proceso inverso dado que son innumerables los beneficios de compartir las emociones y sentimientos con el anciano moribundo. Los últimos días son los más doloroso para la familia, cuando el anciano se desliga lentamente de su mundo, incluida su familia, sin embargo, si se dio un correcto acompañamiento esta última etapa puede ser vivenciada desde la tranquilidad y aceptación, aun así, es inevitable sentir tristeza y dolor.
La familia necesita de un real acompañamiento para atravesar esta etapa de acompañar a un familiar en proceso de morir, por sí sola es más dificultoso y puede generar mayores secuelas o la presencia de sintomatología física y emocional.

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