Articulo

Síndrome de sobrecarga del cuidador

Tal como describe Acker(2011), el síndrome de sobrecarga del cuidador o cuidado ‘quemado’ se caracteriza por ser un estado de agotamiento emocional, estrés y cansancio en el que los cuidadores acusan falta de sueño, de tiempo para sí mismos, falta de libertad, abandono de relaciones sociales y descuido de la propia familia nuclear, lo que además provoca conflictos con cónyuges, hijos y otros familiares directos.
Todas ellas, consecuencias de tipo emocional y afectivo producto de la impotencia ante el progreso degenerativo de la enfermedad del familiar, la imposibilidad de modificar sus comportamientos disfuncionales, la sobrecarga de trabajo, la sensación de aislamiento y abandono por parte del entorno familiar, el posible desentendimiento de otros familiares y el sentimiento de culpabilidad por pensar que no se está cuidando a la persona como se debiera y que no se están haciendo bien las cosas.
El término ‘quemado’ se tomó de la industria aeroespacial, que significa agotamiento del carburante de un cohete como resultado del calentamiento excesivo. La traducción literal de este término es ‘estar quemado’.
Se trata de un síndrome clínico descrito en 1974 por Herbert Freudenberger, psiquiatra que trabaja en una clínica para toxicómanos en New York, este término alude a la idea de quemar, arder o consumirse que sufren los que están superados por las situaciones que deben enfrentar.
Las ‘víctimas’ suelen ser personas con actitudes de hiper responsabilidad y que en las organizaciones de trabajo cumplen funciones para tapar falencias o agujeros. El síndrome se lo considera como un trastorno adaptativo crónico. Surge cuando el profesional o cuidador ve frustradas sus expectativas de modificación de la misma: es un síndrome y por lo tanto, tiene consecuencias.

Características del síndrome
Comienza con aparición de angustia y sentimientos de frustración (que se traduce como agotamiento emocional), trastornos en los ritmos de alimentación, de la actividad física, aparecen dolencias físicas y psíquicas, y un sentimiento de inadecuación a las tareas. En el comportamiento se observan dos situaciones polares opuestas:

Íntimamente hay un profundo cambio en la manera de sentir, de actuar en relación a cómo se lo había hecho previamente, y denota una pérdida de la motivación para involucrarse nuevamente.

Los síntomas del síndrome

El sentirse usado, menoscabado o exhausto debido a las excesivas demandas de energía,fuerza o recursos personales, crea además intensas repercusiones en la persona y en su medio familiar.
Estados de fatiga o frustración son el resultado de la devoción a una causa, estilo de vida, o relación que fracasó en producir la recompensa esperada.
La lista de síntomas psicológicos que puede originar este síndrome es extensa, pudiendo ser leves, moderados, graves o extremos.
Uno de los primeros síntomas de carácter leve pero que sirven de primer escalón de alarma es la dificultad para levantarse por la mañana o el cansancio patológico, en un nivel moderado se presenta distanciamiento, irritabilidad, cinismo, fatiga, aburrimiento, progresiva pérdida del idealismo que convierten al individuo en emocionalmente exhausto con sentimientos de frustración, incompetencia, culpa y autovaloración negativa. Los graves se expresan en el abuso de psicofármacos, abuso de alcohol y drogas, entre otros síntomas.


Los efectos del síndrome
Afecta negativamente la calidad de vida y la salud de la persona. Gradualmente el cuadro se agrava en relación directa a la magnitud del problema, inicialmente los procesos de adaptación protegen al individuo, pero su repetición los agobia y a menudo los agota, generando sentimientos de frustración y conciencia de fracaso, existiendo una relación directa entre la sintomatología, la gravedad y la responsabilidad de las tareas que se realizan.
El concepto más importante es que el síndrome es un proceso (más que un estado) y es progresivo (aunque frecuentemente aparezca de forma brusca).
 

Diagnótico

El diagnóstico se establece a través de la presencia de la tríada sintomatología constituida por el cansancio emocional, la despersonalización y la falta de realización personal, elementos que pueden ser puestos en evidencia por diferentes test, como la Escala de Sobrecarga del Cuidador de Zarit (EZ).
Se considera que la sobrecarga ligera representa un factor de riesgo para generar sobrecarga intensa. Esta última se asocia con mayor morbilidad médica, psiquiátrica y social y mortalidad del cuidador.
Esta herramienta también se relaciona estrechamente con la detección de otras enfermedades, principalmente en salud mental; la Escala de Zarit es capaz de discriminar sufrimiento psíquico con sensibilidad de 93% y especificidad de 80%. Esto debido a que evalúa tres factores principales: efecto del cuidado, la carga interpersonal y expectativas de autoeficacia.

La Escala de Zarit se mantiene como un instrumento de estudio y seguimiento que permite guiar y controlar programas de intervención, como grupos de apoyo, terapia ocupacional de enfoque comunitario, terapia cognitiva conductual y entrega de herramientas para manejo de pacientes dependientes. Si quieres conocer más sobre esta escala, te sugerimos el curso de Valoración Gerontológica Integral Gerontologica.com

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